Proceso independentista, desde el soberanismo social

Prólogo del libro de Joxe Elorrieta “Una mirada sindical contracorriente. Clase, territorio y nuevas alianzas”

Es un gran placer asistir a la edición del libro de un amigo. Si este, además de un apasionado del sindicalismo, ha sido tu secretario general, al placer se le une un enorme orgullo, el orgullo de sentirte parte de una organización cuyos militantes nunca dejan de serlo. Y si eres, como es mi caso, responsable de la fundación de ELA que trabaja por que las aspiraciones y las esperanzas del sindicalismo alcancen el eco que necesitan y merecen, entonces te embarga una profunda satisfacción. La satisfacción de que un pensamiento sólido tome la plaza en tiempos más bien “líquidos” para el sindicalismo, para la izquierda e, incluso, para nuestras aspiraciones nacionales.

Si tuviese que sintetizar en una sola frase el contenido de este libro diría que se trata de una lectura crítica de lo que ha sido la evolución del sindicalismo occidental desde la segunda guerra mundial hasta nuestros días, para identificar posteriormente las oportunidades que se abren y las amenazas que se ciernen para una expresión sindical singular, la de ELA, y por extensión, para una eventual articulación social, sindical y política por la soberanía nacional vasca.

Durante los últimos años, los posteriores a la publicación de su tesis doctoral, Joxe se ha sumergido en la lectura de una inmensa y recentísima bibliografía sobre toda suerte de debates económicos, políticos y, como no, sindicales. De esa basta lectura ha extraído lo que considera que es la esencia que una nueva generación de militantes sindicales debe ineludiblemente conocer para enfocar adecuadamente la actual fase del capitalismo y uno de sus propósitos principales: la desactivación del sindicalismo.

En los primeros capítulos de este trabajo, Joxe elabora una fundamentación inapelable de la tesis de Bourdieu para quien el neoliberalismo es “un programa de destrucción metódica de los colectivos”, aplicada a la historia reciente del movimiento sindical. Me han impresionado las derivadas de la Guerra Fría en el desarrollo del sindicalismo occidental, y en concreto del europeo, que el libro expone magistralmente, así como las grietas, fundamentalmente de género y ambientales, que la época fordista (otrora considerada de “oro” para al sindicalismo) no sólo no abordó sino incluso contribuyó a incrementar.

Con todo, mirando a nuestro país, será el cuarto capítulo, a buen seguro, el qué más debate provoque. Incorpora un análisis riguroso de las dos principales estrategias nacionalistas en liza, lideradas por las dos familias más importantes del abertzalismo político: por un lado, la que haciendo suyo lo más sustantivo del programa neoliberal busca un acomodo pactado para que Euskal Herria se constituya como un subsistema indiferenciado en el estado y, por otro, la empecinada en mantener la hipótesis de un acuerdo nacional interclasista (la histórica referencia a “Maltzaga”) que blindaría en el corto o medio plazo el derecho a la autodeterminación. El autor, lógicamente, rechaza ambas hipótesis, para defender un proceso independentista sostenido por un soberanismo social, por una articulación social y política que haga del modelo de sociedad el vector principal para concitar las adhesiones mayoritarias necesarias para arrancar la soberanía a los estados.

Elorrieta reivindica el sindicalismo de ELA, y por extensión al conjunto del sindicalismo abertzale, como un instrumento diferencial y útil para poder abordar ese proceso. Su amplia implantación y legitimidad electoral, su modelo de contrapoder y de rechazo al diálogo social, y el hecho de que incorpore como elementos sustanciales de su proyecto la reivindicación nacional y la alianza social, constituyen para él una singularidad que un proyecto soberanista que se pretenda ganador no puede de ninguna manera despreciar.

Tras la celebración del XII Congreso de ELA en 2008, un investigador francés del hecho sindical terminaba una reseña de ese evento preguntándose en una revista especializada sobre si nuestro sindicato era una expresión demasiado pequeña para ser tenida en cuenta o si, por el contrario, constituía, en su escala, una experiencia singular de renovación sindical sobre la cual el sindicalismo internacional debería interesarse. Al terminar la lectura de este libro pensaba que estas páginas son una respuesta meditada, fundamentada y apasionada a la pregunta de nuestro amigo Christian Dufour.

Este libro traerá cola. No me cabe ninguna duda. Ojala contribuya a un debate estratégico de calado, como el que necesita nuestro país, en este momento de crisis social, medioambiental, política…

Como responsable de la Fundación Manu Robles-Arangiz, quiero agradecer a la editorial Icaria la edición de este trabajo. Su concurso y buen hacer permitirá que este libro llegue a espacios a los que nuestra organización, por sí sola, no podría llegar de ninguna manera.

Y a Joxe solo me queda pedirle –y que Gotzone me perdone– que siga trabajando, leyendo y poniendo el fruto de sus “pesquisas” a disposición de esta generación de militantes que, como las anteriores y seguramente las futuras, nunca dedicarán suficiente tiempo a la reflexión sobre su praxis, a esa lectura reposada que es del todo necesaria para una militancia lúcida.

Xabi Anza. Responsable de Formación de ELA. Presidente de la Fundación Manu Robles-Arangiz

https://www.rebelion.org/noticia.php?id=221248

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